domingo, 24 de mayo de 2009

Carta del momento

Esta carta es para los ausentes que aunque vivos, han decidido matar su otro sentido.
Al mundo entero que tal parece que por algo vive en él inadvertido, pues ha olvidado lo hermoso de ver más allá, que un día dejó y dijo Jesucristo.

¿Por qué se ha enterrado en la mazmorra mental, algo tan real como decir y hacer en nombre de la verdad?
El mundo ya no sabe de acciones, sólo de palabras que con decirlas, pero sin accionar, en los nobles va dejando sólo sinsabores, en aquellos que sufren por ver el mal.

¿Qué le sucede al mundo, que cada día hay más maldad?
En mi barrio anda un loco suelto, que a balazos mata a los animales sin piedad.
No es mi intención profetizar en mi carta, más si es el deseo de lo que llevo en el alma, el escribir para quien me lea, esta misiva de despertar, porque el hombre está muriendo sin saber a dónde va.
Tengo triste el alma y desierto el corazón, pero también tengo fe en que el mundo evolucionar hasta un pensamiento mejor.
He escrito estas palabras, para todos aquellos que sientan negatividad, porque lo justo siempre tarda, pero llega de una u otra manera al final.

Esta carta también es para los que entre muertos están vivos, y no han decidido matar su otro sentido, porque sé que entremedio aún existen en este mundillo, aquellos nobles humanos que se entregan como lo hizo un tal Jesucristo.
A ellos dedico toda la suerte y el aguante, porque la maldad terminará acabando, pero más adelante.
Esta carta en verso que hoy he escrito, talvez no lleve métrica, pero rima con mis sentidos. Y sino he escrito para algún cercano, es porque de veras que me ocupa más lo mundano.
Esta carta ha sido escrita en el mismo momento, pues tiene la intención de despertar las almas del firmamento.


Terminando dejo un poema, con bríos de esperanza para el alma ajena:


Yo deseo.

La mirada con tristeza,
es la vista de la muerte;
unos ojos apenados,
que no ven la buena suerte.

Yo no quiero que tu vida,
sea gris, muda y ausente.
Yo deseo que tu vista,
sea luz de sol ardiente.

2 comentarios:

Rudy Spillman dijo...

Es verdad que no tiene métrica pero de todas maneras ¿para qué la quieres? si con el sentido y afectivo contenido de su letra crea una lírica única, propia, que no necesita alardear de estilos.
Te felicito, Laín, querido amigo.

Laín Deba dijo...

Gracias, Rudy amigo; gracias de verdad por tus palabras.

Un abrazo