
Cuando vivió
de carpintero,
un día un crió
miró al cristo,
antes de tiempo.
de carpintero,
un día un crió
miró al cristo,
antes de tiempo.
El es su amigo,
y aquel le observa;
Él muy sencillo
le dice niño,
ven a mi huerta.
Y aquel le sigue,
dándose cuenta,
que lo que él viste,
pobre y no triste,
es cruz a cuestas.
¿Y no os pesa?
Preguntó el nene;
con risa tierna,
responde y besa
aquella frente.
No es un peso,
pequeño dulce;
es el deseo,
del más sincero
Padre en las nubes.
¿Y si te ayudo?
Dice el pequeño
¿El peso tuyo,
No será mucho?
Añade el bueno.
¡Yo sé que puedo!
¡Quiero ayudarte!
Y en silencio,
le alzo diciendo;
debo cargarte.

