
La leyenda del templario cuenta,
que cuidaba un tal secreto cierto,
del gran hombre que dejó sus vendas,
por la cruz y el espíritu hambriento.
Caminaba en soledad el guardián,
apoyaba y debía sostener;
aquel nombre de lo justo y leal,
cuando algunos lograban comprender.
Y su espada con la fe y el valor
que sólo demostraría un noble;
destruía lo que no fuera amor,
con valiente templanza de roble.
Y en el último apogeo final,
cuando el mundo no creyó nada más;
la leyenda templaria del grial,
fue enterrada en la luz de un jamás.
que cuidaba un tal secreto cierto,
del gran hombre que dejó sus vendas,
por la cruz y el espíritu hambriento.
Caminaba en soledad el guardián,
apoyaba y debía sostener;
aquel nombre de lo justo y leal,
cuando algunos lograban comprender.
Y su espada con la fe y el valor
que sólo demostraría un noble;
destruía lo que no fuera amor,
con valiente templanza de roble.
Y en el último apogeo final,
cuando el mundo no creyó nada más;
la leyenda templaria del grial,
fue enterrada en la luz de un jamás.

